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diumenge, 18 de setembre de 2011

ACOPLE DE UN VISOR NO CONVENCIONAL A UNA CARABINA POCO ORTODOXA


Efectivamente, y con todas las reservas, diríamos que este visor de tan solo 3 aumentos y de marca Diskop es poco corriente. Y si considero que es no convencional, es porque, el cuerpo del mismo es de 22 milímetros de diámetro en vez de los 25 y pico (una pulgada) que es habitual hoy en día, a parte de los “modelnos” que en aras de mayores prestaciones se hacen de 30 milímetros.  

Por otra parte permítanme llamar “poco ortodoxa” un arma cuya esencia, hace cuarenta o cincuenta años era el no va más, pero que ahora mismo es poco corriente. Se trata de una Sheridan modelo Blue Streach (fabricada por Crosman) de bombeo y en calibre 5 mm. (.20). Y en la línea de la no ortodoxia de hoy en día queda el hecho de que no tenga carril ni modo alguno de fijar un visor de forma fácil y segura.

Esta carabina que iba provista en origen de un alza rudimentaria y punto de mira integral, llegó a mí, de segunda mano, con un dióptero Williams, que si bien representa una mejora apreciable, al ir montado muy alejado del ojo en un encare normal, queda grandemente mermado su potencial rendimiento en cuanto a precisión. Hace tiempo ya, me fabrique una pieza alargadora que mejoraba algo sus prestaciones:  http://airecomprimido.net/portal/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=17507&highlight=sheridan

En principio, nunca pensé ponerle un visor a esta carabina, pero como llegó a mis manos este Diskop que tiene un cierto aire retro, pensé que no desentonaría excesivamente y que ya era hora de ver como agrupaba este rifle con algunos aumentos, aún que solo fueran tres…

De todos modos, no resultaba tarea fácil. Por  una parte había que ingeniarse un sistema de anclaje a la carabina, pero además había que hacer unas anillas de 22 milímetros que no supe encontrar por ningún lado pero para rizar el rizo, como este visor solo tiene regulación interna en altura, el montaje debe poseer un sistema de regulación en lateralidad, si o si, si se persigue un mínimo de operatividad.

Como el visor es liviano y la superficie donde apoyar en la carabina reducida, pensé en hacer un solo aro, pero de cierta anchura para soportar el esfuerzo, que al final se convirtió en una especie de dos-aros-adosados.

El primer paso fue cortar dos trozos de acero, marcarles cuatro puntos en las esquinas por dónde se fijarían los tornillos y unirlos con dos puntos de soldadura, uno en cada extremo.


Practicar los agujeros de 2,5 mm. de diámetro alcanzando las dos partes, separarlas, en la superior agrandarlos a 3 mm. en su tramo final y el resto a un tamaño suficiente para alojar la cabeza de los tornillos allen.


Y la inferior roscar a métrica 3.


A continuación, poniendo una chapita en el interior para dar margen de apriete una vez terminada la pieza, mediante cuatro tornillos se fijan las dos partes.


Se sujeta en el plato del torno de cuatro garras independientes y se busca el centro.



Se practica un agujero que sucesivamente se va agrandando con brocas de diámetro creciente.


Y al final se ajusta al diámetro deseado mediante mandrinado, (por no disponer de un escariador adecuado).


A continuación, se le la da forma adecuada mediante torneado con los descentramientos pertinentes para que quede material en los laterales donde los tornillos y menos en las otras partes a fin de aligerar al máximo.


Mediante el rudimentario acople de fresado (a falta de una fresadora como dios manda), en el torno se le da la forma deseada.



Y una vez acabado, se suelda mediante plata a una varilla que será la que quedará móvil y regulable  para conseguir la graduación lateral.



Hasta aquí lo que será la anilla. A continuación y partiendo de un pedazo de aluminio (uso aluminio porque espero que sea menos agresivo con la pintura del arma, aunque lo forraré de tela por precaución), fabrico la siguiente pieza que se agujerea.



Se le practican fresados varios




Hasta conseguir lo deseado. Se le provee en la parte superior de un par de roscas que admitirán los espárragos que presionarán contra la carabina.




El interior de la cavidad inferior irá protegido con una tela de encuadernador.







Y debajo de esta unos “botones” de latón para evitar que los espárragos marquen.








La cosa se presentará más o menos así:








Las anillas con su varilla desplazable se colocan encima.







Y el visor se atornilla a continuación.






Lo que es aluminio se pintará con un spray negro mate y el acero se pavonará mediante pavón en frío.
Aquí se puede ver el pavonado de los tornillos de graduación lateral:

Primero de desengrasan bien en alcohol isopropílico.






Se calientan con un decapador de pintura hasta una temperatura tal que ya no se puedan sostener a mano las piezas.






Y se sumergen en el pavonador. El hecho de ser pavonador en frío, no está reñido con el de obtener mejores resultados con algo de temperatura, al menos en este que uso que es de carácter industrial y se compra por garrafas. No se si los que se venden en las armerías reacciona de igual forma.




Una vez todo acabado, se consigue una cosa así:




Y el arma lista, quizás no sea un dechado de belleza, pero práctica cómoda y precisa, si que lo es…




Hasta la próxima.

diumenge, 5 de juny de 2011

WEBLEY SERVICE MARKII

Sobre la mesa tengo una magnífica carabina inglesa cuyo modelo sirvió para entreno del ejército de su majestad. Es magnífica por ser lo que es, pero no por su excelente estado, pues si bien está mecánicamente bastante bien, no conserva casi nada de su pavonado. O sea que su tez expresa los abusos de manoseo a que ha estado expuesta en su ya larga vida.







Es de mi amigo Joan, que una vez más se ha pasado para enseñarme la novedad, pero yo me he ofrecido a mejorarle un par de aspectos y con una confianza digna de elogio me la ha dejado para “cuando tenga tiempo”.
Esta carabina es del calibre 5.5 (.22), pero hay que decir que este modelo tiene la facilidad de cambio de calibre mediante el sencillo sistema, que se ve en la foto, tan simple como pulsar el botón señalado y tirar del cañón hacia delante. Para poner otro simplemente es actuar a la inversa.




Las dos pequeñas deficiencias que presenta el arma son, una de funcionamiento: A veces al montarla no engancha el seguro de cañón quebrado. Y la otra es estética (que influiría funcionalmente también, en caso de un hipotético uso, que no tiene pinta de darse): Tiene el alza incompleta faltando la ruedecilla de ajuste e incluso la misma pieza que tiene el corte de apuntar y es movible arriba y abajo. Esta lámina ha sido sustituida por una bastante chapucera, hecha de aluminio y pintada a rotulador que le sienta como una patada en la boca…
La construcción de estas piezas, la detallo en un post del foro de mecánica Metalafición, por lo que no voy a insistir:
Dispuesto a solucionar el funcionamiento deficiente del diente de seguro de quiebre, aprovecho para enseñar mediante fotos, más que palabras, el despiece de esta viejecita, por si alguien tiene la necesidad de abrir la suya, si es el afortunado poseedor de tal reliquia.


Para empezar, aflojamos el espárrago allen muy corto existente en el frontal que impide que se salga el pasador-eje de basculación. Empujando este hacia un lado lo sacamos y nos quedamos con el cañón en la mano.


Si bien para la reparación no es estrictamente necesario, procedo a separar la culata del hierro. Tras aflojar un tornillo de la contera y ladearla, me permite entrar un destornillador de cierto tamaño que uso para aflojar el tornillo existente que fija la culata. 


Y así nos quedamos con la culata separada.


 Quitando el tornillo delantero (con tornillo asegurador) y el transversal trasero, se separa el módulo de disparo que por simple no deja de ser efectivo.




Para abrir el departamento de presión, hay que desenroscar la parte posterior (que corresponde a la anterior según observamos la carabina armada) mediante un trozo de pletina de acero que encaja más o menos en el hueco donde se aloja el sistema de basculación del cañón. Fue muy fácil desenroscar. No estaba apretado fuertemente, pues como el eje de baculación impide que se desenrosque, no es necesario.


Hay que decir, que el muelle no ejerce mucha presión y se puede, simplemente a mano, desmontar y volver a montar, sin necesidad de sistema mecánico de compresión alguno. En las siguientes fotos se puede ver todo el piecerío esparcido sobre la mesa. Es muy simple y robusto,




Y confirma esta aseveración, el pistón, que no posee el típico “sello” o “cuero”… Se consigue la estanqueidad mediante un segmento o aro metálico como en los pistones de los motores.


Al observar el pistón, se aprecia que el rebaje o entalla que posee para la retención de este por parte del diente del seguro de amartillado, presenta un estado de un cierto desgaste. Para devolverle el perfil original (un pelín más retrasado, claro) actúo con una máquina tipo Dremel provista de disco de corte con todo el cuidado de que soy capaz y logro el objetivo sin provocar una desgracia, cosa no siempre factible. Algunas veces hay suerte…


Pero el malfuncionamiento, no venia dado solamente por este desgaste… El propio diente en su día, fue “fijado” mediante un pasador de fortuna procedente de un clavo de diámetro excesivamente pequeño y tenía unas holguras excesivas que propiciaban que algunas veces se le zafara el pistón impulsado por el muelle en tensión, con el consiguiente peligro.




En la imagen siguiente, se pueden apreciar junto al citado diente, los pasadores y muelles que venían en el arma y que puse en sustitución. No hay color, claro.


Bien, para armar de nuevo todo, no hubo  problema. Los mismos pasos a la inversa y ninguna complicación apreciable. Hay que reconocer que es un arma antigua, de una apariencia poco corriente, pero de unas soluciones mecánicas ingeniosas y bien conseguidas.