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diumenge, 20 de setembre de 2009

BULLPUP S-400, parte mecánica

Hace mucho tiempo que tengo la idea de transformar mi antigua Air Arms S400 en un bullpup cortito y manejable. Tengo una culata de aglomerado, que no se si será la definitiva, medio pergeñada, e incluso mecanizadas las dos abrazaderas de doble agujero (cañón y depósito) en aluminio, pero ahí me paré y pospuse el proyecto ante el reto de adelantar el disparador.

He visto todo lo que ha llegado a mis ojos en cuanto a sistemas de adelantar el disparador en este tipo de armas y no acababa de encontrar el sistema que me satisficiera. Los de varilla que empuja sobre el gatillo original, ocupan un espacio excesivo, obligando a rebajar el interior de la culata en demasía y además la citada varilla debe partir aproximadamente de la misma altura de gatillo nuevo que la que ocupa en el viejo, empujando… Todo muy separado del depósito y difícil de meter dentro de la culata.
Vi uno que, mediante un cable que rodeando una polea detrás del módulo de disparo, llegaba donde el nuevo disparador, que accionaba el sistema, por la parte superior tirando del cable en vez de empujar una varilla.

Creí que esta opción que discurre muy cerca del depósito era buena, pero había que hacerlo más fiable a base de trabajar con una varilla en vez de un cable.

Cuando se me ocurrió esta idea corrí a desmontar el disparador y observar su funcionamiento. Es un dos tiempos bastante aceptable, aun que a mi no me convence la primera parte de su accionamiento porque es “libre”, o sea que nada empuja el gatillo a su posición más adelantada y al oprimirlo, sin resistencia, como un pingajo, se desplaza hasta el punto donde el primer tornillo se apoya y empieza a mover la leva en un primer tiempo cortito. Este recorrido y el posterior contacto del segundo tornillo que da lugar al segundo tiempo y el posterior desenganche, si que los encuentro buenos.

Por lo tanto, había que procurar reproducir los dos tornillos reguladores, en una pieza que, con la palanca invertida y lateral, respecto de la cola de disparo primigenia, permitiera tirar des de la parte superior. Hete aquí lo que me salió:


Que una vez montada en su sitio se convertía en esto:

Mediante una varilla de 3 milímetros que atraviesa la primera abrazadera en su parte lateral inferior con un agujero holgado y abocardado por los dos lados, para que se minimice la superficie de roce que inevitablemente penalizará algo la suavidad, se llega casi a la abrazadera delantera, donde hay la nueva cola de disparo.

Este gatillo, que es de aluminio, (para que entone con las abrazaderas, el separador que fabricaré para sustituir el 8 que iba junto al tapón del depósito y quizás -ya dije que esta madera no me acaba de convencer y no se si será la definitiva- el separador de la cantonera ¿regulable o no? de la culata), va montado sobre una pieza atornillada a la abrazadera delantera. Bascula sobre el pasador roscado a esta pieza y en el apéndice de la parte superior, tiene fijado mediante una anilla elástica una especie de prensa-cables que en este caso es un prensa-varillas, que mediante un espárrago allen de M3 permite dar la posición deseada con respecto al punto de desenganche.

La pieza que sustenta la cola de disparo, posee un espárrago M3 que permite graduar el recorrido de la misma y un muelle que empujando hacia atrás, elimina la mala sensación que me daba un gatillo “suelto” durante el recorrido pre-primer tiempo. Por lo tanto, a pesar de que toda esta parafernalia, (a falta de un engrase definitivo), hace un poco más plúmbeo el sistema, me quedo asombrado de lo fino que trabaja. Venciendo una muy pequeña resistencia del muelle se llega al contacto del primer tornillo que casi no se nota y, siguiendo, percibimos el segundo tiempo claramente y acto seguido, en un suspiro suelta el disparo. No se ha empeorado el gatillo, yo diría que al contrario, o al menos a mi me es más placentero. Claro que en cuanto a disparadores, los gustos son variopintos…

Bien, el invento podría ir embutido en una culata como esta o algo mejor… Pero para hacerse una idea, vayan por delante unas fotos desde los dos lados. Se admiten críticas…

dilluns, 17 d’agost de 2009

AFINADO DE UNA GAMO

Llega a mis manos una Gamo de las modernas, de esas con mucho plástico. Pero el propietario ha tenido la buena idea de ponerle una culata de otro modelo, en madera, que está muy bien y la verdad es que queda mucho mejor. Su propietario la ha bautizado como “Hunter Sport“. De todos modos, esta especie de funda del cañón en material plástico que quiere darle un look de rifle “fluted” es algo repelente. Tan repelente como la asquerosa vibración que produce el sistema de muelle bailarín dentro del pistón y alrededor de una guía, incluso más delgada que las de modelos precedentes… Maldita sea, es que tirar con este arma me pone de los nervios. Sus vibraciones (malas) son insoportables. Conste que la pruebo a conciencia, aguantando el desagradable sonido, hasta lograr que sin trazas de dieseling, haga unas series de disparos con velocidades más o menos constantes con un promedio de 286 metros por segundo con proyectiles JSB Match Diabolo del 4.5 (0.52 gramos), cosa que representa 21.26 julios. También pruebo con Baracuda de 0,68 gramos y la velocidad baja hasta un promedio de 225 metros/segundo que corresponde a unos 17.2 julios. Queda claro que a esta señorita no le gustan los “pesados”.




Las pretensiones de su propietario son emplearla en Field Target, aún que es consciente que no es el arma ideal, pero quiere que se la deje de forma que pueda disfrutar sin hacer excesivamente el ridículo… Se trata pues de hacerle unos ajustes para que ande más suave y vibre menos, además de mejorarle algo el disparador.

Considero que este cañón enfundado de plástico que la convierte en excesivamente ligera de la punta no es para nada idóneo para conseguir precisión, pero como a mi amigo, sí le gusta, pues me olvido del “defecto” (a mi entender) y pongo manos a la obra para mejorar lo posible esta carabina Gamo.

Como de potencia anda muy bien teniendo en cuenta lo acostumbrado por Gamo, procuraré con el suavizado del mecanismo no perjudicar este parámetro. Esto obliga a actuar con mesura pues indefectiblemente, cualquier actuación tendente a frenar la vibración del muelle, ralentiza su reacción y merma prestaciones. Por lo tanto habrá que hilar fino para lograr una cierta quietud, pero sin pasarse…

El primer frente que se me ocurre atacar es fabricarle una especie de funda interior del pistón, al estilo de las Fénix, que de paso que disminuye el espacio libre entre el interior del pistón y exterior del resorte, ayuda a mantener en su sitio la grasa que se pone y que suele tener tendencia a colarse hacia la cámara de compresión, a base de ir pegando tiros, y producir efecto diesel. Tomo las medidas y busco una lámina de acero inoxidable del grosor adecuado, que previa confección de una plantilla de papel para ver como entra en el pistón, procedo a cortar tal como se aprecia en la foto:



Poniendo en el interior un mártir de acero de diámetro adecuado procedo a doblar los “dientes de sierra” que le he practicado y que serán la parte que el muelle presionará contra el interior del frontal del pistón.



Como la lámina es difícil de dominar, presionará ella misma contra las paredes interiores del pistón. Sólo hay que ser meticuloso en la medida pues si es mayor que el diámetro interior, se superpondrán sus extremos, pero si es de tamaño escaso, tendrá tendencia a no entrar en contacto con la parte interior del pistón en todo su diámetro y rozará demasiado con el muelle al no tomar la forma totalmente circular. Pues ya ven es cuestión de precisión…



La otra actuación tendente a disminuir el “baile” del resorte, consiste en modificar la guía. Comparando la guía del arma con una de un modelo anterior que tengo guardada desde que adapté un Gas-ram a la carabina que lo contenía, constato horrorizado que no sólo Gamo no ha mejorado el ajuste (cosa deseable), sino que inexplicablemente han practicado un ligero rebaje de la guía, en la parte donde se posiciona el muelle y no así en el sector que soporta el separador ese de plástico típico… ¿Será posible? ¿Es que alguien consideró que aún no “cantaba” suficiente…? ¿O quizás con esto pretendieron aumentar algo la potencia al eliminar el roce totalmente? Inaudito. Visto lo que hay, procedo a arrancar el tubo-guía del cabezal en que está insertado y rebajo adecuadamente un tubo de medidas procedentes que será entrado a presión:



Tras practicarle los agujeros para el pasador y la rosca para el tornillo de fijación, como continuación de los del cabezal, sujeto el conjunto al torno aprisionando esta parte en el plato y el otro extremo apoyado en el punto giratorio. Rebajo en toda su longitud a pasadas finas y probando cada vez, hasta que noto que el muelle entra un pelín forzado. Luego a alta velocidad y con telas esmeril de grano decreciente pulo hasta que tengo la sensación que entra ajustado pero suave… ¿Como les explico yo? Es una sensación que sólo se conoce después de haber desmontado ingentes veces las carabinas que al probar habían disminuido (además de la vibración) las prestaciones. Cuantas más se llevan tuneadas, más probabilidades tiene uno de acertar a la primera…



Acto seguido en el dispositivo de fresado que acoplo al torno (no poseo fresadora y buena falta me hace a veces), procedo a practicar tres rebajes planos en la parte de la guía que entra en contacto con el resorte, para que, guiando su expansión firmemente mediante las tres aristas resultantes, produzca el mínimo roce y por tanto poca merma de prestaciones. No se si científicamente tiene fundamento, pero la práctica me ha demostrado que va bien. Una vez a punto, queda tal que así:



En cuanto a atenuación de vibraciones, lo dejo como concluido. Se que se pueden añadir arandelas de materiales sintéticos y otras zarandajas, pero a mi modo de ver varían el sonido resultante final, pasando de un Tocccc… a un Flooppp… o algo así, pero ya es cuestión de gustos. Con que desaparezca el Tuaaannnggg, ya es suficiente. Soy partidario de conseguir quietud y contundencia con componentes metálicos y un buen engrasado. Que sea duradero… Que no de problemas antes de que se deba cambiar el muelle, por lo menos.

Acto seguido y con el fin de mejorar el deslizamiento del pistón dentro de la cámara de compresión, especialmente en el acto de montar el arma, le practico un “embotonado” clásico. La parte delantera del pistón jamás roza con el tubo porqué el sello, que es de mayor diámetro, ya lo mantiene centrado, pero la parte trasera que quizás en su avance, empujado por el muelle, tampoco llegue a rozar la cámara, si que tiene tendencia a hacerlo en el proceso de montado. Como la biela accionada por el quiebre del cañón empuja por la parte inferior, el pistón se desplaza hacia atrás apoyándose por la parte superior en el interior de tubo-cámara y el rayado de esta es posible si no hay un buen engrase, del que no soy partidario si queremos evitar el dieseling especialmente en los primeros tiros después de un tiempo de inactividad.

A mi modesto entender, la grasa (muy pegajosa), sólo debe estar en el muelle suavizando fricciones con el interior del pistón y con la guía. Delante del sello, por descontado que ni olerla. Los laterales del sello se pueden engrasar mínimamente (simplemente con los dedos pringados), en el momento del armado de la carabina para que los primeros deslizamientos no sean traumáticos, asi, a los pocos tiras habrá desaparecido el efecto diesel. Y el exterior del pistón para nada debe tener grasa, por lo que casi es obligado el embotonado. Las fábricas, lógicamente, no pueden opinar así por cuestión de costes. Ah, si… En la ranura por donde desliza la biela, si que pongo un poco de grasa, claro, pero POCA. En algún tuneo “de categoría” habrá que probar unos insertos de bronce fosforado o algún tipo de material sintético para prescindir incluso aquí de la grasa. ¿Tanta manía hay que tenerle a la grasa??? Pues si queremos regularidades de muy pocos metros por segundo entre tiro y tiro y sobre todo que desde el primer disparo (tras un descanso prolongado) sepamos que andamos en la potencia exacta con la que hemos regulado las miras, si. Aún que en España no sea el caso, imaginen que en la caza con aire comprimido, que en esencia es de precisión pura, pues un tiro es definitivo y no hay segunda oportunidad casi nunca, estamos media mañana rastreando alguna pieza o aguardando en un comedero o bebedero horas, y en el momento de la verdad, por haberse colado algo de grasilla en la cámara nos sale un primer disparo potentísimo y nos arruina la puntería…

El procedimiento, ya es conocido de sobra:

Se practican, en la parte posterior del pistón, tres agujeros equidistantes repartidos por la circunferencia del mismo:



Acto seguido se procede a tallar una rosca:



Con una varilla de material sintético (a gusto del consumidor) del diámetro apropiado para que se pueda forzar el roscado (no la rosco previamente) y así quede firme:





Luego, para dejarlo a la medida adecuada para que deslice bien y sobresalga algo de la superficie del pistón, es necesario centrar perfectamente y dar unas pasadas en el torno:



Aclaro que el sobrante interior de los “botones” la corto con un cuchillo o “cutter” puesto que no es crítico porque quedan protegidos por el forro interno de chapa.

Llegado a este punto, tenemos el corazón de la máquina a punto. Será cuestión de meterle mano al “cerebro” que podemos considerar que es el sistema de disparo. Como no hace mucho desarrollé un inserto que aplicado en el interior de la cola del disparador, proporciona una mejora considerable en el accionamiento y una sensación de “dos tiempos” bastante aceptables, procedo a fabricar la piececita y tras varias pruebas y retoques consigo que funcione a gusto. Esto es lo que va dentro del gatillo:



Para saber más sobre este dispositivo, se puede leer esto:

DISPARADOR GAMO

Después de todas estas actuaciones es tiempo de montar todo. En los muelles les pongo, desde hace tiempo, una grasa que es adecuada para las cadenas de las máquinas y que es muy pegajosa. Tiene la textura (y también el color) de la miel. En las máquinas, a pesar de la velocidad de giro, no se suelta y por lo tanto, en el muelle de un “resortero” resiste bien las sacudidas sin abandonar su sitio.



En las pruebas posteriores, tras tan sólo una veintena de tiros de asentamiento, y Chrony mediante, consigo, contra pronóstico, unos resultados mejores si cabe a los que daba de origen.

Con los citados Match Diabolo de 0,52 gramos, la velocidad es de 288 metros/segundo promediando una decena de tiros. En cuanto a los Baracuda de 0,68 gramos se queda por los 228 de promedio también.

O sea, que 21 julios y medio en una Gamo, con un tiro más que agradable y una regularidad que anda por los tres y pico metros por segundo entre tiro y tiro como máximo, considero que está muy bien.
Ahora la pelota está en el tejado del amigo, que es quien tiene que esmerarse en su dominio para conseguir buenos resultados…

dilluns, 13 de juliol de 2009

RESTAURACION ESTRELLA SYMBA




Ha llegado a mis manos una curiosa carabina española de clara inspiración Webley que se fabricó allá por los años de posguerra civil.
Como no podía ser menos, el gran conocedor y coleccionista de armas de aire Ibense (José Manuel), tiene una en su harén. Como buen estudioso que es, incluso en su página, reproduce un folleto de la época:
http://www.terra.es/personal3/africatwin/symba.html

Y aquí llega mi perplejidad, pues se conoce como Estrella Symba tal como aparece en el opúsculo publicitario, pero la mía, da la impresión que las letras estampadas son SYN-BA










No conozco más fotos de la de José Manuel que las de su página, pero: http://www.telefonica.net/web2/tiro/Symba.pdf , Sergi Mulleras, incluye una imagen de los marcajes y permitiéndome la licencia de “quemarla” con Photoshop, parece que también podría ser marcada con N y guión en lugar de M.









Bueno, esto son apreciaciones antes de empezar a contar la aventura restauradora. Por cierto, la que tengo en mis manos, es la de apertura del puerto de carga automática al accionar la palanca de montar, como la de Sergi, diferente de la de José Manuel. Llegué a esta conclusión por los anclajes vacíos que poseía, porque el cono que actúa de “grifo” en el puerto de transferencia, bien poca cosa me decía…:









Estaba en estado deplorable y alguien había practicado formas de “restauración” poco apropiadas.

El primer paso, fue encontrar el grado de conicidad de la pieza a base de operaciones aritméticas (muy oxidado lo tengo ya) y luego, tras dar la inclinación aproximada a la torreta del torno, proceder a tornear un “mártir” y probar si “bailaba” en el alojamiento. Corrección de torreta, nueva pasada y comprobación… Así hasta llegar a la posición deseada. Con la torreta bien orientada, procedo a cortar un trozo de cuadrado de 50 mm. con la sierra y en el plato de cuatro garras individuales, practico un rebaje cilíndrico en un ángulo que servirá simplemente para poder fijar perfectamente la pieza al plato convencional de tres garras.

Vuelta a la pieza y voy rebajando la otra parte hasta que tengo un cilindro de diámetro adecuado.









Por descontado que la “pared” que queda, que será la biela, la dejo casi a la medida adecuada a lo que “he deducido” debe ser la original por las fotos de la página de Sergi (Gracias, me han servido mucho), sólo quedará al final el acabado redondeado que habrá que hacer a lima. A continuación corto (muy basto por cierto) aproximadamente la biela y procedo a conificar la parte correspondiente















Mediante pruebas, igual que en los ensayos previos, pero ya con los grados conocidos, voy testeando hasta que encaja perfecto y hasta el fondo en el alojamiento. Cortando, roscando y poniendo la arandela y la tuerca (por casualidad estas piezas las había conservado el que chapuceó el cono -¿original?- que vino con el arma), me aseguro que gira a la perfección, sin holguras pero ligero.












Luego vino el trabajo más manual. Mediante limas de graduación decreciente, voy dándole forma a la biela previo taladrado y roscado en el punto preciso (Una vez más, calculado de las fotos encontradas en la red mediante reglas de tres…).

Acto seguido, la biela de enlace, también a base de cálculos estimativos y luego el tornillo. La especie de separador que va roscado a la palanca y que soporta el tornillo de la parte inferior de la biela de conexión, será lo último que haga porqué le daré el grosor que me pidan las otras piezas una vez instaladas en su sitio.















Una foto desde la parte superior, de paso nos muestra el alza que creo es algo diferente a la de las otras carabinas cuyas fotos se ven en la red.












Llegado hasta este punto, es el momento de practicar el agujero del puerto de transferencia… Y no crean que no he estado ratos (al acostarme antes de dormir es un buen momento…) pensando cómo hacerlo para no errar el tiro, que ya me dirán la alegría que me produciría un agujero descentrado tras la ingente tarea realizada. Antes que nada, procedo al despiece total de sus tripas que me permite apreciar que alguien ya le cambió el sello por uno de fabricación casera que, como el muelle, no voy a tocar, pues no pretendo que esta carabina bata records de potencia. Con que saque los balines decentemente es suficiente.

Con la carcasa “limpia”, busco un trozo varilla de acero de diámetro adecuado y le practico a torno una punta roma que marque como un granete el lugar donde taladrar. Lo templo con un soplete llevándolo al rojo y luego rápido al agua. Este punzón es de sólo un par de centímetros. Lo introduzco por el cañón con la punta apoyada en la pieza cónica giratoria del puerto de transferencia y mediante una varilla larga (a modo de baqueta) doy unos golpes enérgicos con un pequeño martillo. A continuación, con dificultad logro introducir este punzón en el puerto de transferencia al fondo de la cámara de compresión. Con un macizo redondo de tamaño adecuado para que entre en la cámara, usándolo a modo de martillo, doy unos golpes para marcar el granetazo por el otro lado. Hay que decir que todo esto lo hago con el arma “cerrada”, o sea con el “grifo” en posición de disparo para que el agujero siga la dirección del cañón.

Desmontando la pieza compruebo que los granetazos están bien marcados y procedo a perforar. Lo hago por los dos lados, mitad y mitad, con broca más chica de lo necesario y así logro que los agujeros “se encuentren” en el centro. Una broca algo mayor, ya pasa de lado a lado y endereza la poca desviación que tenían los agujeros practicados dejándolo todo unificado, pero de tamaño inferior a lo deseado, para permitir un acabado cuidadoso. Con un escariador cónico y mucho cuidado voy agrandando el agujero en el sentido del disparo, para que la parte de mayor diámetro sea por la que se introduce el proyectil. Probando cada tanto con un balín de marca reputada, voy controlando la profundidad hasta donde se cuela. Cuando un balín recién sacado de la caja pasa de la mitad por su cuenta, pero no acaba de colarse ni sacudiendo la pieza, considero que está en su punto y paro.

Con esto ya concluido, sólo me queda el pavonado de todas las piezas. La complicación es darle un pavón de tres al cuarto que de el camelo con respecto a la antigüedad. El pavón negro-azulado que se consigue con el baño en caliente, quedaría un poco “cantón” y recordando que para un buen pavón la temperatura de ebullición de la “sopa” debe andar por los 140 y pocos grados y que si no es así queda un color parduzco poco agradable… Pero en este caso me conviene esto. Agrego un poco más de agua de la cuenta para no llegar ni siquiera a los 140 y con tanteos de pocos minutos voy comprobando el oscurecimiento hasta que el acero toma un color “ala de mosca cojonera marrón”. Aquí paro, lavo a chorro, pongo agua en un recipiente y con las piezas dentro le doy un hervor. Repito el proceso cambiando el agua y tras una generosa aceitada, considero que me acerco alo deseado. Pero acto seguido, con lana de acero froto enérgicamente hasta desleír un poco el acabado negro que aún amarronado, era demasiado “perfecto”.















Bueno, la verdad es que ha quedado bien para ser hecho por un aficionado!!!

(Esta es la frase maldita que muchos habremos oído de algún familiar o amigo energúmeno cuando le hemos enseñado orgullosos una “obra” de bricolaje que con toda la ilusión hemos perpetrado…) Para no llevarme el disgusto, ya la digo yo!!!

Tras armarlo todo bien aceitadito, las pruebas de tiro me dicen que si, que funciona bien y que para los años que tiene no hay que pedirle más. Es una preciosa arma para guardar como testimonio de una armería de viento que en España no se quedó corta. Cualquier día de estos el amigo Joan pasará a buscarla para archivarla junto a una infinidad de muestras nacionales y extranjeras del buen hacer armero eólico… y yo dejaré de poder acariciarla, pero se que está en buenas manos.


divendres, 3 de juliol de 2009

HW25, JUGUETE ROTO


Nunca mejor dicho. Un amigo coleccionista y “trapicheante” de armas de aire comprimido me ha pasado esta linda carabina alemana. Es como un juguete, pequeña, ligera, manejable por cualquier júnior o dama… De hecho es la que usa la mujer del susodicho para sus prácticas. Pero hete aquí que efectivamente está rota… Se ve que al ir a montar, sin más, se “cayó” el cañón y el muelle no ofreció la más mínima resistencia…




En la mesa de operaciones, compruebo que tiene unas soluciones mecánicas muy parecidas a sus hermanas mayores, pero a escala, lógicamente. El gatillo es de accionamiento directo y simple, y sólo tiene un truquillo para similar los dos tiempos, que consiste en que la cola del disparador es una pieza aparte de la que propiamente engancha el pistón y va fijada a esta por medio de un pasador y tiene un ojal que permite un cierto movimiento antes de accionar la pieza-enganche interior. Empujando lateralmente un pasador se quita fácilmente el gatillo y su muelle. El bloque trasero que alberga el propio gatillo, contiene el sistema de seguro y actúa de tapón de la recámara conteniendo el empuje del muelle, va sujeto con un tornillo en la parte inferior, pero (emulando a sus familiares mayores) también tiene dos cuadradillos encajados en los agujeros cuadrados que posee en los laterales el cuerpo del arma y en los rebajes de igual forma que tiene el bloque citado. Un sistema ingenioso y eficaz, pero no excesivamente fácil de liberar. Hay que vencer un poco la fuerza del muelle empujando contra la mesa y al mismo tiempo con una aguja grande o punzón apropiado hacer saltar los cuadradillos.


Cuando la tengo abierta, quito el muelle y al empujar el pistón con un destornillador, noto que el vástago interior de este, que actúa de enganche, no sigue al resto del pistón. Aquí tenemos el problema. Quito las dos piezas en que se ha convertido el pistón y luego con dificultad logro que salga el sello que se había quedado entretenido dentro de la cámara de compresión…Y es que se rompió el reborde que debe mantenerlo solidario al pistón… Pero ¿será posible? El sello es de teflón. Jamás vi, de origen, uno de teflón, por lo tanto supongo que alguien lo habrá fabricado ante la dificultad de encontrar uno original, pues la carabinita no es de uso corriente en nuestro país.
Un examen del desaguisado me reafirma en la creencia que “alguien” ya manipuló la joyita. Las piezas que componen el pistón (tubo, vástago retenedor y el “tapón” delantero que lo unifica) podría ser que estuvieran entradas a presión simplemente, de origen, pero ahora se ve que tienen un pasador (roto) que las fija. Me hace sospechar esto el hecho de que el pasador no está bien alineado y podría ser que el “alguien” que se lo encontró todo desarmado optase por taladrar y poner un pasador. Una buena solución si se ejecuta correctamente, pero en este caso deja mucho que desear… Como dije el taladro está desviado, es de 2.5 mm. y el pasador que se puso es simplemente un clavo, si un clavo de los de clavar en la madera… Descabezado, por descontado, pero se nota que lo es por esas marcas laterales que suelen tener cerca de la cabeza y que en este caso son bien evidentes. Bien esto explica que se haya roto: En primer lugar, no es un acero adecuado para actuar de pasador y segundo, el diámetro de este clavo es algo más pequeño que el agujero de 2.5 mm. Así malamente podría fijar unas piezas sometidas a sacudidas a cada tiro efectuado.

Puestos a arreglar el desaguisado, monto y alineo bien las piezas y procedo a retaladrar con broca de 3 mm. el agujero que por el bailoteo del pasador inadecuado había quedado deformado. De una varilla especial de acero para pasadores, corto una porción ligeramente mayor que el diámetro del pistón, la introduzco (este si entra ajustado) y procedo a remacharlo un poco por ambos lados, una limadita para igualarlo a la superficie y luego en el torno a buena velocidad una lijado para dejarlo curioso.

Conseguir un sello intuyo que será complicado… Busco en Internet por si encuentro alguna pista y no aparece nada, en España, se entiende. Recurro a la página de Sermasports y encuentro que tiene el despiece. Es buena señal, pero al intentar encontrar la pieza en la lista correspondiente, no logro vislumbrarla… Me digo: Si hay despiece, puede que haya pieza… Vamos a molestar a Servando a ver si lo tiene. Teléfono al canto y me contesta al acto. Inquiero sobre el sello en cuestión y de entrada me dice que cree que no lo tiene, pero con la amabilidad característica, tira de listados de piezas y busca equivalencias, por si el sello es el mismo que el de alguna otra carabina y lo tiene por ahí archivado con una referencia diferente a la del despiece… Pues, no, no hay suerte… Y es que ya me habría extrañado a mi que fuera igual que alguno de otra carabina… Es tan pequeño, tiene sólo 22 milímetros de diámetro, que no creo que haya otra HW de tales dimensiones. Servando se ofrece a pedírmelo a Alemania, pero por descontado que tardará un tiempo. Dudo un momento, pero acto seguido decido que me lo voy a fabricar y agradezco su ofrecimiento, pero quedamos en que si no triunfo en el intento, le pediré socorro, para que me pida uno original.




En cuando dispongo de tiempo, procedo a buscar una barra de poliuretano y la fijo al plato del torno. Mecanizo el asiento que encaja en el pistón y lo corto a tamaño algo mayor de lo deseado. A continuación lo monto en el pistón, con una gota de cola de contacto, para que no gire al mecanizar. Con muchas revoluciones y una herramienta afilada y asentada con piedra al aceite para que corte como una navaja, le doy la forma exacta para que deslice y selle bien. Lo torneo algo cónico para que sólo el labio roce la cámara y luego con una herramienta amolada ex profeso le marco una ranura frontal cerca del borde, para que la propia presión ejercida al trabajar, coadyuve a ajustar el labio contra la pared de la cámara.





Volver a montar todo, es tarea fácil. Pongo grasa tipo miel en el muelle y una pizca de grasa corriente en el lateral del sello para que deslice bien desde el primer momento, comprimo a mano (no es muy potente el muelle) y pongo el tornillo. A continuación, antes de fijarlo definitivamente, inserto los cuadradillos que son los que dan la posición exacta. Aprieto el tornillo a fondo, coloco el disparador, su pasador y su muelle y ya está la mecánica a punto. Mediante dos tornillos fijo la culata y a punto para comprobar como ruge.

Y efectivamente lo compruebo, rugir ruge poco. Tiene un estampido contenido y en retroceso casi imperceptible. Con balines JSB Match hago una serie de tiros a 10 metros y me quedo sorprendido de la agrupación que consigo. Sin tenerle tomada la mano, sin conocer el gatillo (que no es de competición precisamente), con el poco peso que tiene y sin ningún aditamento de tiro (mi vista ya no da para mucho y para miras abiertas necesito gafas de tiro), consigo una agrupación de un par de centímetros de centro a centro. No está nada mal.

La explicación es bien sencilla: Su poca potencia. Para comprobarlo dispongo el Chrony y hago unos tiros… Efectivamente, no llega a los 170 metros por segundo, pero quizás con el rodaje del sello gana un pelín. Pero aquí salta mi sorpresa: TIENE UNA REGULARIDAD PRODIGIOSA. No hay, entre tiro y tiro, una diferencia superior a un metro por segundo. Supongo que a menor potencia, más probable es que se mantenga la constancia en la potencia, pero de todos modos, seguro que influye positivamente en las prestaciones el magnífico acabado de todas las piezas, que siendo más sencillas que en los modelos superiores, no dejan de tener unos ajustes muy esmerados.

Pues, nada, que el amigo Chema ya tiene a punto el juguete, para que su media naranja le acompañe en las sesiones de tiro.





dilluns, 15 de juny de 2009

SELLO V-MACH EN HW90






Tengo un amigo gran aficionado, meticuloso, amante de la precisión extrema, que posee un HW 90 mimado a más no poder…

A pesar de tenerlo aún en buen funcionamiento, se encaprichó de ponerle un sello VMach, de reconocida fama, que prometen unas prestaciones mejores si cabe, con respecto al sello original.



El modelo 90 de Wihrauch no dispone de muelle convencional, sino que trabaja mediante un muelle neumático, lo que se conoce como Gas-Ram. Para mi era una novedad, pues nunca había abierto ninguno… Él, empedernido lector de todo lo que hace referencia a armas de aire comprimido, me advirtió que al soltar el aire, previo a la apertura de la carabina, dejara un cierto tiempo el rifle con el cañón hacia el suelo, para que el “supuesto” aceite que contiene el gas-ram, se deposite lejos de la válvula y así al pincharla, no salpique y se pierda el líquido oleico. Acto seguido vino el drama de saber que cantidad de aceite debía contener, para poderlo dejar en el nivel óptimo en caso de desperdiciarse algo, y lógicamente importantísimo, la marca o al menos tipo de aceite requerido… Se hicieron consultas a foros del tema y hubo respuestas para todos los gusto: Desde 2 centímetros cúbicos, hasta 20… Que si aceite SAE 30, que si SAEtropecientos… Que no sacamos agua clara. Decido abrirlo y me preparo a conciencia: Lo tengo unas horas ”nariz pa bajo”, me proveo de una probeta graduada para medir la cantidad y manos a la obra. Pffff… Apretando la especie de válvula de automoción de la parte trasera, libero de la presión de aire el receptáculo. Aflojo el espárrago que fija el pasador, empujo el pasador hacia un lado y suavemente extraigo las tripas de la bestia... Veo que el sello no está en mal estado, pero procedo a abrir la “cámara secreta”…. ¡MALDITA SEA!!! Seca como el ojo de un tuerto…¡Aquí no hay ni hubo jamás aceite! Si que está engrasadito con una grasa ya muy guarra, que por el aspecto deduzco que es de silicona y que es coherente con el hecho de tener las juntas tóricas que proporcionan estanqueidad al conjunto, que deben ser protegidas.







Por lo tanto, llego a la conclusión de que la confusión del aceite y su tipo, viene porque el sistema este, en principio inventado por el Ingeniero Omaña, en las armas argentinas de su fabricación que lo usan, parece ser que si llevan aceite… PERO LOS HW 90 NO LLEVAN ACEITE.

Bueno, dejando las anécdotas aparte, lo limpio todo. Procedo a instalar el nuevo sello VMach. Lo que es el sistema Gas–ram, lo desmonto todo también y lo limpio, engraso con grasa de silicona abundante, pero sin pasarme, el contrapeso interior que también lo saqué, lo reinstalo con sus juntas engrasaditas también y procedo a “cerrarlo” son cuidado de no lastimar ninguna junta. Con una engrasadita mínima en el lateral sello y algo más generosa en el lateral y ranura de circulación de la biela, del pistón, procedo a montar de nuevo. Esta grasa, que quedará entre el pistón y el cuerpo de la cámara la pongo del tipo pegajoso que uso en los muelles (grasa para cadenas de máquinas), porqué la grasa corriente, a base de ir tirando, siempre tiene tendencia a colarse algo en dentro de la cámara de compresión y tenemos el “dieseling” asegurado…

Bueno, ahora viene el baile: A qué presión inflo el sistema…???

El amigo, propietario de la belleza esta, me ha dicho que no se puede pasar de 26 bar y que con 22 debería andar de maravilla…
Pero… Y aquí está el PERO, quiere que le de unas prestaciones como estas: http://www.straightshooters.com/ourtake/ottestrx2.html
Concretamente, que con JSB EXACT Heavy le de unos 270 m/segundo en calibre 4.5.

Para más coña, intentando informarme, encuentro en una página polaca esto:

Se ve que en algunas armas, (no es el caso de la que tengo en las manos), hay una seria advertencia de no sobrepasar los 26 bar, grabada en el tapón del sistema…
http://www.airguns.pl/wiatrowka/wiatrowki/wiatrowka-opis-weihrauch-hw-90-11.jpg
Bueno, dispuesto a probar, inflo a unos 22 bar aproximadamente y pruebo la “mala milk” de la fiera, y la desilusión es total. Pega poquísimo. Inflo un poco más y prueba de nuevo, y sigue muy flojucho, pero es que ya no es ni necesario probar, al quebrar el cañón ya noto que es mucho más fácil que cuando llegó a mis manos. Así, de a poco, voy subiendo hasta llegar a los 26 bar. ¡Quieto parao! No vayamos a pasar del límite ¿? indicado. Ahora la fuerza de quiebre, ya me suena como más adecuada, parecida a la de origen… Pruebo a conciencia y… No hay forma de que pase de los 280 metros por segundo con balines “normales” de un peso de medio gramo más o menos. Pero es que los Heavy, que el amigo tiene en mucho aprecio, andan por los 250 y no más…¿Será posible? ¿Qué c…ño pasa?

Las reparaciones o inventos que hago, como aficionado que soy, nunca las hago de un tiróa. Aunque el relato pueda parecer continuo, a veces pasan días entre pasito y pasito… Pues aquí, pasaron días, no porque no tuviera tiempo, sino porqué estaba colapsado y no sabía hacia dónde continuar.

Creo que no dije, que la carabina me vino en calibre 5.5 y que mi amigo me facilitó el cañón del 4.5 para que de paso se lo instalara. Las prestaciones que me pedía, eran por tanto pensadas para calibre 4.5. Cuando me llegó, ante la imposibilidad de saber a que presión estaba inflado el Gas-ram, probé la potencia para tener alguna referencia por lo menos… Y menos mal que procedí de esta forma. Al menos tenía un punto de partida. Y cuando tuve tiempo y ánimos, me dispuse a empezar por el principio…

Reinstalé el sello antiguo original (Lo tenía guardado intacto, claro, nunca se sabe), previo desmembramiento de todo el sistema de muelle neumático. Vuelta a componer todo el tinglado, inflado a 26 bar y pruebas: ¡EFECTIVAMENTE! Estaba tirando los Heavy del 4.5 a 12 metros por segundo más que con el magnífico-sello-super-custom…



Como prueba complementaria, reinstalé el cañón de 5.5 y, efectivamente, me tiraba losJSB Exact, prácticamente igual que cuando me llegó: 225 m/s. Al menos sabía que me vino con 26 bar en el Gas-ram y que el límite este no es peligroso sobrepasarlo, pero si poco recomendable. Cuento: El amigo recibió el 90 nuevo con una potencia desmesurada, pero que no daba a un burro… Mediante pruebas, un amigo común, (yo no tuve nada que ver), con cuidado le fue quitando presión hasta llegar a esta potencia que consideraban (habían leído, supongo) que era la idónea, pero para nada sabían a que presión estaba el sistema… O sea que tiraba bastante fuerte y era controlable, pero nadie sabía que correspondía a 26 bar de presión (la recomendada como máxima).

Ante estas evidencias, no había duda: El sello de VMach era una patata!!!



Mi amigo se puso en contacto con el proveedor explicándole el fracaso y todo fueron buenas palabras… Que necesitaba un rodaje y que luego daría incluso mejores prestaciones que el original…

Pero a mi no me acababa de convencer:


Esto es una macrofotografía del “rostro” del infrascrito. No me negarán que tiene mala pinta.






Se comentó al fabricante este “detalle” y nos salió con el razonamiento de que la aspereza era provocada ex profeso para que retuviera la grasa y nunca le faltara lubricación…¿?¿? Consultándole la posibilidad de lijar nos lo desaconsejo, salvo que fuera con una lija finísima…
Total, que me pasé por el forro un pelín sus aseveraciones y mediante lijas y luego lana de acero, pulí a conciencia el mismísimo labio mientras que dejé un poco áspero el lateral (por si era verdad lo que el proveedor nos decía del engrase). Quedó tal que así:






De todos modos, la diferencia con el original, era manifiesta:











Y efectivamente, señores, la osadía tuvo recompensa. Una vez todo instalado de nuevo, engrasado y montado a conciencia, las prestaciones han sido las esperadas. Si con el tiempo se va asentando, quizás incluso lleguen a ser mejores que las de la página de Straightshooters. Está tirando perfectamente los JSB Heavy del 4.5 muy ligeramente por encima de los 270 metros por segundo. Una cosa curiosa, es que los Barracuda que pesan poco más (0.68 en lugar de 0.66 gramos) bajan hacia los 255 m/s, cosa que los hace mucho menos óptimos… Por algo mi amigo está enamorado de los Heavy, supongo…