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diumenge, 22 de juliol del 2012

CAMBIO DE MUELLE DIANA 35 Y 50



Las carabinas vintage Diana 50 y 35, poseen las mismas “tripas”.

Si bien son distintas pues la primera es de cañón fijo, palanca de carga inferior, de una esbeltez magnífica y en cambio la 35 es de configuración clásica de carabina de aire con su cañón de quebrar pero con un encare y una sensación de ligereza encomiable, como digo, comparten pistón, muelle, sistema de disparo, etc.

Como se da el caso que desmontarlas tiene cierta complicación y en algunos puntos hay que poner atención, procedo a desarmar y volver a armar una 35, bastante ajada, que tengo en mis manos para que quien quiera pueda tomar nota. Aclaro que tiene alguna pieza no original por la dificultad de conseguirla, como la cola del disparador, cosa que no influye para nuestro fin.



Tras quitar los tres tornillos pertinentes, separamos la culata. Luego con un botador adecuado soltamos el pasador que fija el gatillo con su caja-basculante que actúa de enganche del pistón (sistema rudimentario que durante mucho tiempo se pudo considerar magnífico, nada que ver con los rústicos disparadores directos de nuestras carabinas nacionales) al cuerpo del arma, procurando controlar el muelle que está en tensión. Hoy en día, los sistemas de disparo han evolucionado muchísimo y con ellos los gustos de los tiradores se han ido refinando a tal punto que este que a mi en los años 60 del siglo pasado me parecía magnífico, ahora ya solo lo considero una curiosidad mecánica respetable.






Dado que el sistema de fijación del pistón en posición de amartillado es algo compleja, es totalmente necesario disponer de un buen compresor de muelles para proceder a abrir las interioridades de estas carabinas.

Una vez debidamente posicionado el cuerpo de la carabina en el compresor, procedemos a tensar ligeramente y con poco esfuerzo deben poderse retirar los dos pasadores que fijan todo el sistema. Hay que tener en cuenta que no son iguales, pues el trasero es de 5.5 milímetros de diámetro mientras que el delantero es sólo de 5 mm.

Aflojando la tensión del compresor permitimos que el conjunto, suelto ya, y empujado por el muelle real, vaya saliendo de su alojamiento. Este es el momento de estar atentos y recoger un muelle con su correspondiente guía, que va alojado en la parte superior, entre los dos tubos del sistema.




Seguimos aflojando hasta que queda en nuestras manos el conjunto.


Está compuesto por dos tubos concéntricos con varios mecanizados, entre los cuales van insertadas en unos agujeros a propósito tres bolas de acero (3). Estas bolas, alojadas en el tubo interno (4), son oprimidas por los resaltes que posee el tubo externo (2) en el momento de montar el arma y retienen el vástago central del pistón que posee un rebaje a propósito. Es importante estar al tanto de su existencia y procurar recogerlas. Su pérdida puede ser un problema, si bien son corrientes bolas de rodamiento de 4.75 milímetros, hay que adquirirlas (o destrozar rodamientos viejos hasta que nos encontremos uno que las posea de este tamaño...).


En el momento que el disparador permite al tubo externo (2) avanzar impelido por el muelle (1) y desaparece la presión sobre las bolas (3), queda libre el apéndice central del pistón y se produce el disparo



Cuando tenemos retirado este conjunto de piezas, aparece el muelle y seguidamente el pistón como en cualquier otra carabina...

El pistón original posee sello de cuero. El tornillo que sujeta el propio cuero más una arandela posterior y otra anterior de tamaño reducido que encaja dentro del “vaso” que forma el cuero, para que no se desenrosque con las vibraciones de los disparos, lleva un pasador que lo clava.
Será un sistema totalmente efectivo, fiable y eterno, pero esto mismo hace que sea un quebradero de cabeza cambiar el sello. Este pasador-seguro ha sido introducido una vez montado todo y debidamente apretado el tornillo que fija el sello, a base de taladrar sólo el radio del pistón, “pinchando” justo la rosca del tornillo, pero no traspasando todo el diámetro entero, que permitiría su remoción con un botador.
La forma que aconsejo si es necesario proceder a la substitución del sello es destrozar el pasador, con sumo cuidado y habilidad,  taladrándolo con brocas de tamaños crecientes hasta lograr dejar el agujero expedito.
Lo más probable es que se deteriore el tornillo, por lo que será necesario substituirlo.
En la siguiente foto se ve el pistón sin el pasador y ya con un tornillo nuevo. Sólo falta apretarlo, taladrar un par de milímetros la rosca continuando el agujero del  pistón e introducir un pasador a fondo y limar el sobrante. (El cuero es el viejo, sirva sólo como ejemplo)
Eso sería devolverlo a su estado original.


Pero en mi caso, he optado por adaptarle no solo un sello sintético, sino que además le he hecho un pistón nuevo con aro de deslizamiento posterior... (Pero esta no es la cuestión de este escrito).




Vamos a montar el arma de nuevo.

Previamente, decir que el muelle que obliga a separarse a los dos tubos concéntricos, con su correspondiente guía, va alojado de este modo:


Se aloja en la ranura practicada en el tubo interior que sólo lo alberga en la mitad de su diámetro y la punta delantera apoya en el resalte practicado a propósito en el tubo exterior. Vaya esta explicación para comprender cómo y donde tenemos que colocarlo al armar todo.

Para evitarnos dificultades de alineación de los dos tubos, aconsejo hacerse un falso pasador. Una varilla de 5 milímetros (puede ser incluso la parte del mango de una broca de este diámetro) cortada a 26 milímetros de largo nos será de mucha utilidad.


Este pasador se colocará provisionalmente (hasta que introduzcamos el original) de esta forma:


Seguidamente, procederemos a poner las tres bolas de acero en sus alojamientos del tubo interno que para que se mantengan en su sitio el tiempo necesario, las embadurnaremos con grasa. (Yo uso la misma que pongo en el muelle que es una pegajosa recomendada para lubricar cadenas de maquinaria).



Y ya estamos en disposición de proceder a montar todo.
Con el compresor de muelles vamos empujando hasta un punto tal que aún nos permita introducir el muelle con guía citado:


Seguimos empujando procurando que no gire todo el conjunto, como que los dos tubos con sus bolas y muelle ya se mantienen  en posición por el falso pasador, nos evitamos quebraderos de cabeza.
Y así procuramos que se alinee el dicho pasador con los agujeros pertinentes (delanteros) de  la cámara 


Cuando no queda duda de que está en su sitio, procedemos a introducir el pasador original de 5 milímetros por un lado y con cuidado y sin dificultades grandes, vamos empujando y sustituyendo el falso hasta que salga por el lado opuesto.

A continuación podremos poner sin ninguna dificultad el segundo pasador (5.5 mm.) en su sitio y ya podremos aflojar y retirar el compresor  de muelles.


Una vez montado y a punto de poner el tapón trasero, quedará de esta guisa:

De este modo, siguiendo estos pasos, valiéndose de estos pequeños trucos no debería haber grandes problemas para destripar nuestra viejita amiga para hacerle un mantenimiento.








dilluns, 30 d’abril del 2012

WEBLEY PATRIOT, sobre la mesa de operaciones


Carabina de potencia muy grande, pesada, dura de carga, voluminosa, pero a la vez de una precisión inimaginable en las armas de resorte-pistón nacionales (y muchas no nacionales), su gran peso y creo que el diseño de la culata, propician que la inmensa sacudida de su mecanismo apenas perjudique la precisión. Si se tiene fuerza para mantener el encare el tiempo necesario para asegurar la puntería se obtienen muy apreciables resultados.

Su disparador, siendo bueno, no es superior. Tiene un primer tiempo largo para mi gusto que no es regulable, el segundo si que se puede acomodar mediante un tornillo. Pero con un poco de práctica, el disparo te sorprende y las dianas se encadenan.

Han pasado varios ejemplares por mis manos y reconociendo que está muy bien diseñado, hay que constatar que tiene una pequeña dificultad para quitar el pistón sin despiezar todo el sistema de disparo. Desmontar este, no es recomendable si no hay razones de peso, pues al no ser un kit separable y estar soldado al cuerpo del arma, dificulta mucho ver e incluso imaginar la colocación y la función de las piezas que lo componen. De ser imprescindible, hay que poner mucha atención, es complejo. A tal punto es difícil, que me llegó uno para “curar”, que había recibido un importante maltrato por parte de un “tuneador” de campanillas de la geografía nacional y este último (Beeman Kodiak de procedencia ultramarina) me llegó a piezas dentro de una bolsa porqué un reconocido armero sudamericano (me consta que muy bueno en armas de fuego) no fue capaz de armarlo de nuevo tras el encargo de revisión que el propietario le hizo.

Para dar algunas pistas a quien tenga necesidad de cambiar muelle o sello o repasar y engrasar sus interioridades, procedo a continuación a despiezar este ejemplar que va equipado con el sistema Gas-ram de Theoben. Sustituyendo este ingenio por el muelle y su guía, puede servir de orientación para despiezar cualquier arma de este tipo.

Separar el hierro de la culata no tiene secreto. Quitar los dos tornillos delanteros laterales y los dos que fijan el guardamonte es preceptivo para este primer paso.
Para trabajar mejor procedemos a separar el cañón del cuerpo de potencia. Es tan fácil como quitar el tornillo pasador (previamente el tornillito seguro) y tirar procurando no extraviar las dos arandelas de plato que en los laterales colaboran en el buen ajuste cañón-cuerpo.


Para abrir la cámara de potencia es casi obligatorio disponer de un compresor de muelles de tamaño adecuado (la envergadura de este rifle es superior a la mayoría de los “corrientes”) y si en un Cometa o Gamo normal puede uno hacer la machada de desmontar, seguro, y con esfuerzo volver a montar “a mano”, con este resulta imposible para un mortal de no ser muy dotado físicamente.

Como el obturador-contenedor del seguro es una pieza de forma redondeada en su parte visible posterior, me fabriqué un suplemento de madera para acoplar al compresor de muelles, y así evitar posibles deslices cuando se comprime el resorte. Para instalar el Gas-ram, es casi imprescindible porque cuesta muchísimo comprimir los pocos milímetros necesarios para el correcto alojamiento. Si se trata de muelle, la resistencia es progresiva, pero el recorrido a comprimir es de centímetros y el compresor es también necesario.

















Una vez instalado todo correctamente, basta con tensar un poco el sistema a base de enroscar la tuerca del compresor de tal modo que permita quitar el pasador sin dificultad. En caso de tensar en demasía, lograríamos el efecto contrario, pues comprimiríamos el pasador contra la parte opuesta de los agujeros del cuerpo del arma e impediría su extracción.


Quitado el pasador, con desenroscar el compresor queda en nuestras manos el obturador posterior. 


Puesto que este contiene el sistema de seguro que consta de la corredera, un muelle y una bolita de algún tipo de polímero, es preciso vigilar mucho para no perder nada o prevenir mediante una goma elástica el desparrame de piezas por el suelo.


Una vez quitado el obturador posterior podemos sacar el muelle (en mi caso el Gasram), pero al intentarlo con el pistón nos encontramos con una pieza interpuesta que nos lo impide. Es la palanca que al ser empujada por el pistón en su camino hacia atrás en la acción de amartillado, levanta todo el sistema para que trabe el citado émbolo. En la foto es señalado con la flecha.


Para lograr que salga el pistón podemos despiezar todo el sistema de disparo, cosa complicada que requiere mucha atención para recolocar todo en su sitio o bien quitar sólo la pieza que nos estorba. Lógicamente si no hay necesidad, no nos complicamos la vida y procedemos a quitar el pasador señalado (previamente el muelle-seguro en forma de media luna, claro):


Y con unas pinzas o herramienta adecuada sacamos la pieza mencionada. Es conveniente fijarse en como va colocada que algún arma me ha llegado con la piececita invertida. En la foto se ve tal como va orientada:


Cabe la posibilidad de que queramos desmontar todo le sistema de disparo por alguna cuestión que se me escapa.
Entonces, adelante, pero a modo de orientación me permito adjuntar foto del sistema “re-montado por el exterior del casette” para que se aprecie el orden y modo de colocación de las diferentes piezas que alberga.


Aquí se ve la posición de la pieza elevadora (la que toca el destornillador) que nos dificulta la extracción del pistón si no la removemos.

Otra pequeña dificultad en el rearmado del sistema la propicia la colocación del muelle que mantiene el gatillo en posición (en esta foto no está puesto), que va colocado alrededor del pasador de éste. Que no es fácil de colocar me lo demuestra el hecho que todas las armas que me han llegado manipuladas tenían este muelle deformado en mayor o menos medida.
Como es muy difícil mantener el resorte en su sitio, presionar el gatillo hasta que coincidan los agujeros e introducir el pasador con solo dos manos (mira que he echado en falta tener alguna más en muchísimas ocasiones, pero si tenemos solo dos, por algo será... la evolución se ve que no ha notado la carencia), me he ideado un sistema que ayuda.

Es algo tan simple como proveernos de un falso pasador igual de largo que el ancho del gatillo en la parte de los agujeros e introducirlo con el muelle puesto tal como ha de trabajar. En este caso he usado un trozo de varilla de latón (amarillo).


Así armado, se coloca el conjunto (gatillo-muelle-falso pasador) en la posición correcta y se introduce el pasador original de tal modo que al ir entrando, empuje y vaya expulsando el de latón. Si hay suerte y el recorrido es continuo, el muelle pasará de ser soportado por un pasador a serlo por el otro sin problemas, además de quedar asentado todo perfectamente en los agujeros pertinentes.


Con un mínimo de habilidad, resulta más fácil hacerlo que explicarlo.

Nada, que si hay necesidad de meter mano al sistema de disparo de un Patriot, valor y al toro. Con estas sencillas indicaciones debería ser suficiente para no “tener un accidente”. Suerte. 



diumenge, 18 de setembre del 2011

ACOPLE DE UN VISOR NO CONVENCIONAL A UNA CARABINA POCO ORTODOXA


Efectivamente, y con todas las reservas, diríamos que este visor de tan solo 3 aumentos y de marca Diskop es poco corriente. Y si considero que es no convencional, es porque, el cuerpo del mismo es de 22 milímetros de diámetro en vez de los 25 y pico (una pulgada) que es habitual hoy en día, a parte de los “modelnos” que en aras de mayores prestaciones se hacen de 30 milímetros.  

Por otra parte permítanme llamar “poco ortodoxa” un arma cuya esencia, hace cuarenta o cincuenta años era el no va más, pero que ahora mismo es poco corriente. Se trata de una Sheridan modelo Blue Streach (fabricada por Crosman) de bombeo y en calibre 5 mm. (.20). Y en la línea de la no ortodoxia de hoy en día queda el hecho de que no tenga carril ni modo alguno de fijar un visor de forma fácil y segura.

Esta carabina que iba provista en origen de un alza rudimentaria y punto de mira integral, llegó a mí, de segunda mano, con un dióptero Williams, que si bien representa una mejora apreciable, al ir montado muy alejado del ojo en un encare normal, queda grandemente mermado su potencial rendimiento en cuanto a precisión. Hace tiempo ya, me fabrique una pieza alargadora que mejoraba algo sus prestaciones:  http://airecomprimido.net/portal/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=17507&highlight=sheridan

En principio, nunca pensé ponerle un visor a esta carabina, pero como llegó a mis manos este Diskop que tiene un cierto aire retro, pensé que no desentonaría excesivamente y que ya era hora de ver como agrupaba este rifle con algunos aumentos, aún que solo fueran tres…

De todos modos, no resultaba tarea fácil. Por  una parte había que ingeniarse un sistema de anclaje a la carabina, pero además había que hacer unas anillas de 22 milímetros que no supe encontrar por ningún lado pero para rizar el rizo, como este visor solo tiene regulación interna en altura, el montaje debe poseer un sistema de regulación en lateralidad, si o si, si se persigue un mínimo de operatividad.

Como el visor es liviano y la superficie donde apoyar en la carabina reducida, pensé en hacer un solo aro, pero de cierta anchura para soportar el esfuerzo, que al final se convirtió en una especie de dos-aros-adosados.

El primer paso fue cortar dos trozos de acero, marcarles cuatro puntos en las esquinas por dónde se fijarían los tornillos y unirlos con dos puntos de soldadura, uno en cada extremo.


Practicar los agujeros de 2,5 mm. de diámetro alcanzando las dos partes, separarlas, en la superior agrandarlos a 3 mm. en su tramo final y el resto a un tamaño suficiente para alojar la cabeza de los tornillos allen.


Y la inferior roscar a métrica 3.


A continuación, poniendo una chapita en el interior para dar margen de apriete una vez terminada la pieza, mediante cuatro tornillos se fijan las dos partes.


Se sujeta en el plato del torno de cuatro garras independientes y se busca el centro.



Se practica un agujero que sucesivamente se va agrandando con brocas de diámetro creciente.


Y al final se ajusta al diámetro deseado mediante mandrinado, (por no disponer de un escariador adecuado).


A continuación, se le la da forma adecuada mediante torneado con los descentramientos pertinentes para que quede material en los laterales donde los tornillos y menos en las otras partes a fin de aligerar al máximo.


Mediante el rudimentario acople de fresado (a falta de una fresadora como dios manda), en el torno se le da la forma deseada.



Y una vez acabado, se suelda mediante plata a una varilla que será la que quedará móvil y regulable  para conseguir la graduación lateral.



Hasta aquí lo que será la anilla. A continuación y partiendo de un pedazo de aluminio (uso aluminio porque espero que sea menos agresivo con la pintura del arma, aunque lo forraré de tela por precaución), fabrico la siguiente pieza que se agujerea.



Se le practican fresados varios




Hasta conseguir lo deseado. Se le provee en la parte superior de un par de roscas que admitirán los espárragos que presionarán contra la carabina.




El interior de la cavidad inferior irá protegido con una tela de encuadernador.







Y debajo de esta unos “botones” de latón para evitar que los espárragos marquen.








La cosa se presentará más o menos así:








Las anillas con su varilla desplazable se colocan encima.







Y el visor se atornilla a continuación.






Lo que es aluminio se pintará con un spray negro mate y el acero se pavonará mediante pavón en frío.
Aquí se puede ver el pavonado de los tornillos de graduación lateral:

Primero de desengrasan bien en alcohol isopropílico.






Se calientan con un decapador de pintura hasta una temperatura tal que ya no se puedan sostener a mano las piezas.






Y se sumergen en el pavonador. El hecho de ser pavonador en frío, no está reñido con el de obtener mejores resultados con algo de temperatura, al menos en este que uso que es de carácter industrial y se compra por garrafas. No se si los que se venden en las armerías reacciona de igual forma.




Una vez todo acabado, se consigue una cosa así:




Y el arma lista, quizás no sea un dechado de belleza, pero práctica cómoda y precisa, si que lo es…




Hasta la próxima.